Un dia en la radio (encendida)

Pasamos el día con Paqui, Aitor, Virginia, Fran y Alberto, los creadores de La Radio Encendida, un programa cultural de radio sin ánimo de lucro. Nos cuentan como se les ocurre en pleno año 2017 embarcarse en esta aventura.

Decían que la televisión mataría a la radio. Se equivocaron. Decían que internet mataría a la radio. Se volvieron a equivocar. La radio ha tenido muchos asesinos, pero ninguno tuvo balas suficientes. Hoy nos hemos ido con un grupo de jóvenes que hace unos meses decidieron hacer radio, sí, en el año 2017. Ninguno se dedica a ello económicamente, pese a que les roba mucho tiempo y trabajo, y, sin embargo, cuando preguntamos, sus caras delatan que la opción de dejarlo no es una de ellas. Con ellos pasaremos un día en La Radio Encendida.

Llegamos a las 9 de la mañana al local de redacción que sirve también de local de ensayo. Es una pequeña radio que vivió tiempos mejores, en el colegio Salesianos Granada, que les cede la instalación para sus ensayos. Como antiguos alumnos no dudaron en comenzar allí. Cuando llegamos huele a café recién hecho. Ellos llevan ya una hora allí. Nos han esperado para que veamos cómo reparten el trabajo y se ponen a ello. El director del programa da libertad a los colaboradores en sus secciones, es una charla corta, se les nota que saben lo que el otro quiere. Se marchan a sus ordenadores y empiezan a buscar contenido para sus secciones.

El director nos explica cómo trabajan: “Cada colaborador, a veces se me hace raro llamarlos así, es dueño de su sección, tenemos una Biblia, es decir un manual de estilo, de gusto diría yo, y sabemos qué tenemos que buscar y qué no. Hace unos meses, porque esto no es de un día para otro, nos dedicamos a crear una batería de fuentes, sitios web donde acudir en busca de noticias y curiosidades. Cuando llegamos aquí cada domingo, el colaborador abre la carpeta en Google Drive con la batería de páginas relacionadas con su sección y se pone a buscar”.

Nos damos cuenta de que no todos lo hacen. La encargada de literatura está sentada en una mesa sola, sin ordenador, con un libro encima de la mesa que tiene páginas marcadas y ella anota frases a mano en un cuaderno. Le preguntamos qué es lo que está haciendo. “Bueno, yo no hago la sección como el resto, porque yo no busco noticias, yo hablo de libros que me he leído. Escojo uno cada semana y escribo lo que voy a contar, se lo enseño al jefe y siempre me dice que le encanta. Sin que me escuchen los demás, sé que es su sección favorita, porque él ha escrito una novela y está muy ligado al mundo de la literatura. Es broma, él siempre dice que le gustan todas las secciones menos las que hace él mismo”.

Vemos que el resto trabaja en conjunto con la técnico de sonido, que no solo se dedica a eso. Le van haciendo encargos, escuchamos a uno de ellos que le dice: “Necesito un corte del tráiler del nuevo Final Fantasy”. Es el encargado de videojuegos. Nos acercamos a la técnico y vemos que busca el tráiler en youtube, se lo descarga, elije un trozo de 30 segundos y con Premiere lo edita y lo exporta a la carpeta de sonido del programa mientras grita “hecho”. Esta situación se va repitiendo a menudo con el resto de colaboradores.

Aprovechamos para que el director nos cuente algo más del programa: “La idea surge por necesidad. Casi no hay cultura en televisión ni en radio, y como la televisión iba a ser algo más complicado, decidimos tirar por las ondas. Queríamos hacer un programa cultural, que no se dejara nada: hablamos de música no mainstream, de literatura, de cine, de series y de videojuegos, también repasamos planes culturales de aquí de Granada y de Madrid. Cuando vivía en Madrid solía ir a La Casa Encendida, un lugar donde se respiraba cultura, pensé que el nombre de La Radio Encendida era un homenaje a esos años y aquellas personas que allí conocí”.

A veces parece que incluso está triste cuando habla de cultura, nos da miedo preguntar, pero parece como si pensara < ¿Merece la pena esto?>, como que el público no lo sabe apreciar. Parece notarlo y él mismo nos lo cuenta: “Esto lleva mucho trabajo, y es altruista, en el fondo queremos educar, sé que suena fuerte, pero hoy en día hay personas que presumen de no haber leído un libro en su vida, cuando hace unos años eso era una vergüenza. Pero hay esperanza, me han llegado a parar para decirme que después de escuchar la sección de literatura le han dado ganas de leerse el libro del que hablaba. Se me iba a saltar una lágrima. Si quieres hacer la pregunta, te diré que sí, merece la pena esto”.

Toca reunión de nuevo. Cada uno va contando lo que tiene y de lo que va a hablar, los cortes que lleva su sección, cuándo entran, etc. El director se marcha a su ordenador para elaborar la escaleta. Todos quieren más tiempo, pero con el nuevo formato de una hora no puede ser, y es un rompecabezas para él organizarlo todo. Después de un rato la escaleta está aún caliente recién salida de la impresora. El equipo se va a la pecera, menos la técnico, que se queda fuera, hacen las pruebas de sonido y prueban a lanzar cada uno de los cortes, las cabeceras, las cortinillas, etc. El programa está listo para hacerse en directo al día siguiente lunes.

Le preguntamos los pasos que han seguido hasta llegar a la FM: “Al principio fuimos tirando como podíamos con la radio del colegio, grabábamos en directo, pero si salía algo mal lo repetíamos, luego lo montábamos e íbamos sacando el podcast. El oyente nunca nos escuchaba en directo, sino que eran podcast. Creamos nuestra página web y lo íbamos colgando ahí. Nos movíamos por el boca a boca o las redes sociales. Un día llegó la llamada de una radio local, que nos invitaba a tomar asiento en su parrilla. Tuvimos que reducir de dos horas a una, meter publicidad y no cobrar nada. En verdad no nos importa el dinero, aunque tampoco nos gusta que se lo lleven otros por lo que hacemos. Ahora mismo nos encontramos bien, tenemos la posibilidad de emitir en directo en FM y tenemos nuestro público, vamos creciendo, eso es lo importante”

Antes de despedirse de nosotros nos da un consejo: “Tened cuidado con la radio, si la probáis ya no saldréis, miradnos a nosotros, nadie ha matado a la radio, porque como la energía se transforma, y envejece mejor que los humanos”.

 

Te lo hemos contado aquí, en Alta Cultura

Alberto Aijón – Claudia Salvatierra

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