Ich bin Vetusta Morla. Crónica alemana

Nos fuimos con Vetusta Morla a Berlín y Colonia, dónde pudimos comprobar el fenómeno Vetusta en tierras germanas. Podíamos haber titulado la crónica como La deriva de los emigrantes. En los tres conciertos había una gran mayoría de españoles con espíritu aventurero (pura ironía). Las canciones en la distancia, como las emociones, se intensifican y si para muchos Copenhague es el himno de este fenómeno migratorio, que te la canten en vivo es una explosión de sentimientos encontrados.

Nosotros, que hemos vivido esta emigración sabemos muy bien lo que es. Pero esta vez volamos desde Granada exclusivamente para verlos. Una gira que incluía Berlín, Hamburgo, Bochum, Colonia y Frankfurt, con dos Sold Out (por primera vez en Alemania) en Berlín y Frankfurt.

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Tuvimos la suerte de asistir a un Secret Show en Gretchen, Berlín, donde los vimos tocar para doscientas personas, a tan sólo unos metros de nosotros. La banda de Pucho, Indio, Álvaro, Jorge, Guillermo y Juanma, tocó dos horas de concierto donde lo dieron absolutamente todo, sin dejarse nada para Lido, aunque volvieran a darlo de nuevo.

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Queremos agradecer a Hans Ploenes, que nos permitió verlos en Lido, y cuyo trato con nosotros fue magnifico y del que esperamos volver a vernos, con más tiempo y calma en la próxima, porque la habrá.

Hemos escuchado mucho la comparación con cierta banda de los 90, de los que dicen Vetusta Morla son herederos. Lo hemos escuchado incluso en prensa alemana, pero a nosotros no nos gustan las comparaciones, y dudamos de quién tiene el honor de parecerse a quién. Vetusta no hereda nada, porque se lo han ganado todo, y si llenan en Berlín es porque sin discusión son la mejor banda española del momento. Ya lo llevan siendo mucho tiempo. Ha llovido mucho desde que pudimos verlos en Granada en una sala como Industrial Copera o en festivales como tres sesenta en Pamplona. Y ya sabíamos que eran e iban a ser los mejores en los siguientes años.

Volvemos a Berlín. El concierto comienza con la batería de Indio, en esos acordes que ya significan mucho, porque La Deriva significa mucho. No destriparemos el concierto, para eso siempre podéis verlo. Sólo daremos pinceladas. La primera canción en que la banda de verdad conectó con el público, quizá un poco frío por aquello del clima o por acopio del carácter alemán, se despertó con Saharabbey Road, y sus “lalalala” y “lololo” nos fundieron en un calor compartido con los compatriotas que estábamos allí, pero también con los alemanes e incluso con algunos polacos que llegamos a conocer. Es la magia de la música.

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El concierto continuó por canciones que son himnos, nadie se puede quejar de que le faltara alguna, porque el repertorio fue acertado. El momento sensible llegó inevitablemente con Copenhague. La banda bajaba la intensidad, Pucho se hacía enorme y las gargantas de los asistentes cantaban aquello de “el valor para marcharse, miedo a llegar” o “dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar, nunca saber dónde puedes terminar o empezar”. No sé si Vetusta Morla será consciente de lo que significan para esa generación sus canciones (nos gustaría preguntárselo). Porque inevitablemente sus canciones han ido ligadas a la crisis y a los que tuvimos que irnos, tanto es, que mis recuerdos son los de Un día en el mundo viviendo en Praga, Mapas viviendo en Budapest y La deriva viviendo en Santiago de Chile, y supongo que como a mí, habrá otros miles (dicen que ya somos dos millones en el extranjero) que esas canciones se hayan convertido en la banda sonora de esta generación. Nos gustó que la banda se acordara de lo que pasa en el país y en el concierto de Lido, tras cantar Valiente nos dijera “El 20 Diciembre tenéis que votar, porque nos están poniendo las cosas muy difíciles”. Hubo también para lucirse y para decir, esto es lo que somos, músicos, con la canción de El hombre del saco (no desvelamos detalles, merece la pena verlos). También para presentar una de las canciones de esa extensión de La Deriva, de la que dicen hay tres finales posibles. Nosotros que tenemos uno de los vinilos numerados con esas dos canciones la disfrutamos mucho. También hay que decir que la versión alemana de La Deriva incluye estos dos finales alternativos en la edición de cd. Escuchar Profetas de la mañana, con sus Gran vía, Gracia y Malasaña devolvían a estos emigrantes por un instante al calor de su hogar de la mano de Pucho y Guille.   1.1

A nosotros en este tour (que no de Francia, aunque nos encante en sus acordes) la canción que más nos recordará su paso por Alemania será Cuarteles de invierno. Porque eso es para nosotros esta emigración, este duelo que casi se confunde con el hogar, sin el salvoconducto para volver, con sus soldaditos pres soviéticos, en este encierro que son los cuarteles de invierno.

Terminamos. Ich bin Vetusta Morla ¿Y tú? Por lo que significan, porque sus canciones conectadas con el performance de Pucho en el escenario parecen puro teatro, porque el sonido de una banda que se conoce, que todo sale bien (seguramente no por azar y sí por mucho trabajo detrás), por una soberbia organización y puntualidad, y por todo lo que vendrá después: Yo soy Vetusta Morla.

4.1

Te lo hemos contado aquí, en Alta Cultura

Alberto Aijón

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