Netflix no es cine basura

Vayan quedándose con la frase <Original de Netflix> porque el gigante ha llegado para quedarse y esto no va a volver atrás. Es posible que dentro de unos años desaparezca, que quiebre, quien sabe, pero el “daño” ya está hecho. Tan malo es, que HBO, ha creado su propio portal e incluso la mayor tienda del mundo, Amazon, ha copiado la idea con Prime.

Son tiempos difíciles para los distribuidores, no para el cine. Durante muchos años ellos han controlado qué se veía y cuando, y ahora son los usuarios los que se relacionan directamente con los productores, son los usuarios los que dicen qué quieren ver. La irrupción de Okja en Cannes ha desatado una polémica que no debería existir. Si algo tiene calidad, tiene calidad, sin importar de donde proceda. El problema ha sido que la cinta de Bong Joon-ho ha llegado por un lugar donde los vigías de la industria no miraban, y sus dinosaurios han sido los primeros en atacar.

 

Quizá Almodóvar, en vez de criticarlo, por la cuenta que le trae, si quiere seguir haciendo películas no debería meterse con según quién. Su última película Julieta costó 1.3M de Euros y recaudó 1.4M. Quizá debería mirárselo.

Netflix no ha hecho más que democratizar el mundo audiovisual. Hasta ahora solo se hacían producciones para mayorías, y las de las minorías prácticamente no llegaban a las salas, controladas por los grandes distribuidores. Netflix se puede permitir hacer una serie para un público potencial de 100.000 personas si quiere, como si es una serie de Zombies Ninjas, si su público, que es el que paga quiere eso, se lo da, así de fácil. Hacen las series y películas que yo quiero ver, pero también las que quiere ver otro. ¿Cuál es el problema?

 

Es simple, el monopolio anterior se ha quedado sin su trozo de pastel. Pelearán, por supuesto, pero apuesten por su derrota. Cuando alguien tuvo la idea de sacar los libros de bolsillo todas las editoriales montaron en huelga, no podían entender que un libro costara la mitad y fuera en una edición con las pastas de cartón. El tiempo dio la razón a los usuarios. No entraré en debate si es mejor ver el cine en pantalla grande o en el salón de tu casa, porque además creo que hay momentos para todo, pero que seamos nosotros los que elegimos que hacer. Que exista Netflix no quiere decir que no quieras ver una película en el cine.

Nos referimos a la producción. Al no deberse a los distribuidores ni a una hipotética recaudación, sino que lo hace directamente al de sus usuarios que mes a mes pagan su suscripción se puede permitir arriesgar, cosa que ni Paramount ni Universal hacen, porque tienen miedo de estrellarse en taquilla. Netflix no tiene miedo, por eso abre un mundo en el que no le importa producir una película japonesa de un director casi desconocido, ni tampoco de producir series a nuevos guionistas o directores. No solo ha cambiado el formato, sino su forma de producción, pero ¿Por qué va a ser cine basura lo que hacen? Creo que en la gran pantalla nos llega bastante más basura de la que aún no hemos visto en Netflix. No creo que Brad Pitt haga cine basura, y ya ha fichado por Netflix, en el que en unos días podremos ver War Machine.

Brad Pitt

 

No tengan miedo, el cine no va a desaparecer, tampoco lo hizo la música cuando llegó el MP3, es más, pudieron salir a la luz miles de grupos que jamás hubieran llegado de tener que esperar la llamada de un distribuidor o una productora musical. En el cine, como en todo, caben más que lo que teníamos pensado, hay sitio para todos, pero no digan que no tiene calidad solo porque los distribuidores están dando sus últimos coletazos, juzguen ustedes, que al final son los que pagan, 9 euros por ir al cine, o 3 euros por una cuenta compartida de Netflix si el precio o el formato influye en la calidad.

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