Teulfelsberg. Los escombros de la Guerra Fría

Con la caída del Muro, la Guerra Fría y todo lo que quedaba de ella parece  ya hoy decrepito. Si hay una ciudad donde vivir esa “congelación”, es evidentemente Berlín. Una ciudad separada en sectores, el americano, el soviético, el británico y el francés. ¿Podría haber más tensión en una ciudad?

Hoy os contaremos que es Teufelsberg, que traducido de alemán significa La montaña del diablo. Un buen nombre para un lugar de demonios. Pero empezaremos por la historia de esta colina.

Nos situamos en la Puerta de Brandeburgo, y caminamos al oeste, atravesamos el gran parque Tiergarten y llegamos después de 11 kilómetros al bosque de Grunewald. Allí en una explanada, el arquitecto de Hitler, Albert Speer edificó en 1937 la que fuera la Academia Militar Nazi. Y hay un rasgo que define a Speer, sus edificios son prácticamente indestructibles.

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Termino la II Guerra Mundial, y había mucho que destruir. Sobre todo aquellos símbolos de lo que fue el Reich, y uno de ellos era el edificio de Speer, pero no fue fácil, de hecho no fue. Después de varios intentos de dinamización el edificio seguía en pie. Por otra parte tenían otro problema, qué hacer con el medio millón de edificios reducidos a  escombros durante la Batalla de Berlín que terminó en Mayo de 1945. La solución fue mover todos esos escombros hasta donde estaba el edificio de Speer, y así en 1957 aquello que era una explanada se convirtió en una colina de 180 metros de altura, como un edificio de más de 50 plantas. Hoy en día sigue siendo la montaña más alta de Berlín, claro está, es artificial.

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Brandenburger Tor in einer Trümmerlandschaft am Ende des Zweiten Weltkrieges (Mai 1945).

La montaña quedó en el sector Británico. Los americanos, pidieron poder usar la colina para sus propios fines, y fue así como los británicos cedieron el espacio a la Agencia Americana de Seguridad Nacional (NSA). Ahora (1957) el enemigo era otro, los soviéticos, era lo que se denominó la Guerra Fría. El golpe definitivo de la tensión fue la construcción del Muro en 1961 por parte de la RDA con la idea de Erich Honecker. Un muro que frenara la sangría de éxodo que estaba sufriendo la zona comunista hacia la RFA.

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Los americanos, que no se fiaban de sus vecinos comenzaron a actuar y fue así como construyeron la base de espionaje en la colina de Teufelsberg. Una base con dos antenas camufladas y todo un arsenal de funcionarios que registraban los movimientos soviéticos. Aunque al principio no escuchaban demasiado bien, fue a raíz de una casualidad como llegaron a la perfección. En el sector americano, muy cerca del soviético, colocaron una noria con motivo de la feria en Zehlendorf. El metal de la noria amplificaba las señalas e incluso se decía que se podía escuchar como un soviético se podía encender un cigarro desde Berlín a Polonia.

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El edificio continuó su cometido hasta que en el 1989 cayó el Muro. En 1991 tras la reunificación de Alemania los americanos salieron casi de un día para otro. Destruyeron todo el material y se fueron. Así, sin más. El edificio perduró.

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Hoy en día se puede visitar ilegalmente, las vallas están rotas y es fácil acceder al mismo. Se pueden observar las cúpulas que guardaban los radares, los escritorios e incluso alguna pantalla de ordenador rota por los suelos. Es un lugar decrepito. Una imagen de lo que significó aquella Guerra Fría. Incluso desde la explanada superior podemos ver a lo lejos el Estadio Olímpico, aunque reformado, sigue siendo el lugar donde Jesse Owens ganó el oro en cuatro ocasiones en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 ante los ojos del mismísimo Hitler

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Como curiosidad podemos deciros que el cineasta David Lynch compró la colina en 2007 para construir en ella una «Universidad»  de la secta esotérica a la que pertenece, Transzendentale Meditation. Pero a día de hoy no se ha visto ni se espera que el flequillo de Lynch aparezca por allí.

Berlín es parte de la historia contemporánea, y Teufelsberg, aunque olvidado, lo es y mucho.

 

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Te lo hemos contado aquí, en Alta Cultura

Alberto Aijón

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